Trashumancia

El estilo de vida pastoril es común al de todos los trashumantes. El trabajo diario del pastor depende sobre todo de la época del año y de cómo salga el día. Hay que salir al campo, sacar las ovejas y estar con ellas. Cuando más trabajo dan las ovejas es en la primavera, porque se hacen criar en el mes de mayo o primeros de junio y han de estar muchas horas con las crías. En el verano se suele hacer jornada partida: las ovejas salen al campo desde las seis de la mañana hasta las once u once y media, según el calor y luego se las encierra hasta las cinco o las seis de la tarde, según cómo esté el día.

¿Por qué es necesario recurrir a la trashumancia?

La abundancia de pastos estivales permite acoger durante varios meses una importante cabaña ganadera. Como la mayoría de los pastos son de diente y escasean los prados naturales de siega, se hace necesario recurrir a la trashumancia y a los cultivos forrajeros para cubrir el déficit invernal. Y son estas condiciones ambientales, más que las disposiciones que regulan la utilización de los pastos, las que obligan al ganado estante, cada vez más numeroso, a un desplazamiento escalonado en altura.

Ayer y hoy

 Los largos recorridos a pie son sustituidos por rápidos viajes en camión, las estancias pastoriles ya no son tan precarias como fueron en su día y los teléfonos móviles llegan a la montaña desterrando la soledad. Sin embargo, quedan aún ganaderos que siguen el sistema tradicional, recorriendo a pie por la cañada o cabañera el itinerario de siempre empleando en ello 4 ó 5 jornadas. Hay incluso, decididos partidarios de este tipo de traslado, alegando que al ser muy pocos los que lo ponen en práctica, el ganado encuentra abundante alimento en el camino, con lo que apenas mengua el peso, además de ser una fórmula más barata. 

¿Por qué continúa?

Al trashumar, el ganado coge dos primaveras; esto quiere decir que el rebaño lleva más sangre, cría mejor, hay más cubriciones y se abaratan los costes. Hay una parte nostálgica; se puede dejar de hacer trashumancia mañana mismo, pero los antiguos pastores la sienten demasiado en sus adentros. 

Además, los productos que un pastor trashumante saca al mercado difieren claramente de los que pueden ofrecer un pastor estabulante, ya que un cordero hijo de una oveja trashumante tiene diferencia con el de un rebaño estante. Una madre que ha hecho unos kilómetros, que ha comido dos primaveras y que se ha alimentado a dos mil metros de altura nunca podrá ser como una oveja estante.

Problemas

– En cuanto a recursos humanos, los ganaderos se encuentran sin posibilidad de relevo generacional ya que la profesión es poco atractiva para los hábitos actuales. 

– La dificultad de encontrar pastizales debido a usos alternativos del espacio o por los altos precios de arrendamiento. 

– Los elevados costes de los transportes por carretera en camiones.

– Baja productividad con relación a la ganadería industrial debido, en parte, a los medios poco tecnificados que requieren de un uso intenso de mano de obra.

– Los precios se han mantenido constantes en los últimos 15 años, no siendo así el coste de las materias primas y demás productos complementarios (por ejemplo, la lana).